NO SE DESPENALIZÓ PERO VOLVEREMOS A SALIR...

Fecha de publicación: 2020-07-29 19:49:55

Tras haber sido rechazado el proyecto de ley acerca de la despenalización del aborto en Veracruz por la Suprema Corte de Justicia.de la Nación con sólo un voto a favor, hoy más que nunca es necesario recordar que en México las voces de #AbortoLegalYaSeguroYGratuito deben escucharse alto.

En el marco de este fallo queremos recordar la marcha multitudinaria del pasado 8 de marzo en la Ciudad de México, marcha que fue replicada en la mayoría de los estados a nivel nacional con el mismo propóstio: la despenalización del aborto y la libertad de las mujeres para elegir sobre su propio cuerpo.

***Majo Martínez, colaboradora de Obturador Mx, comparte con nosotros esta serie de retratos realizados en la 8M pasada con la intención de visibilizar la urgencia por despenalizarlo.

De lila a blanco y negro

Retratos del 8M

Majo Martínez

Desde arriba la vista debió haberse asemejado al delta de un río lavanda desbordándose sobre las calles de la Ciudad de México. La marcha feminista del pasado 8M (por su abreviatura referente a la fecha 8 de marzo del Día Internacional de la Mujer) fue una de las de mayor afluencia en los últimos años. México, Argentina y Chile encabezan en la actualidad la lista de países quienes multitudinariamente exigen a los gobiernos que nosotras las mujeres recibamos los mismos derechos y condiciones de equidad, seguridad y justicia que los hombres reciben.

En México se estima que 10 mujeres son brutalmente asesinadas diariamente, situación que ha ido sembrando enojo y frustración entre nosotras. El año 2019 fue uno de los más sangrientos para las mujeres en México; de acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública fueron registrados más de 970 presuntos delitos de feminicidio.

Muchas fuimos a marchar ese día para visibilizar esta situación atroz, lo hicimos porque creemos que detrás de una Ana, María, Paola, Ingrid, Mariana, Laura y un millar de nombres más (el tuyo, el mío, el de ellas y nosotras) hay una historia que contar acerca del respeto por la vida de una mujer.

“¡La policía no me cuida, me cuidan mis amigas!”

En la 8M se escucharon y leyeron cientos de consignas; a coro, en forma individual o incluso en silencio esas palabras hicieron eco en la historia de los movimientos feministas. Una de esas consignas fue “la policía no me cuida, me cuidan mis amigas”, en alusión al rechazo que existe de las mujeres hacia los elementos de seguridad de nuestro país, quienes han estado involucrados en más de una ocasión en algún presunto caso de violación a mujeres.

El gobierno capitalino dispuso 2 mil 760 mujeres policías del grupo Atenea quienes tenían la instrucción directa de mantener las condiciones de seguridad durante la marcha 8M 2020 y no reaccionar a provocaciones.

A pesar de esta medida, el rechazo hacia la policía por parte de algunos grupos de mujeres escaló durante la manifestación hacia un enojo directo. Tomadas de la mano coreaban “… me cuidan mis amigas” al acercarse a los cercos conformados por mujeres policías. Mientras algunas mujeres integrantes de la marcha 8M descalificaban cualquier conducta violenta y gritaban “No violencia, no violencia”, algunas más utilizaban pintura en aerosol o cualquier otro tipo de sustancia para marcar los cascos y escudos de aquellas mujeres policías.

Algunas observábamos, otras se unían al descontento colectivo y otras decidían simplemente seguir avanzando para evitar una situación de confrontación. Mientras servía de testigo sólo pensaba en qué estarían pensando estas mujeres policías y al mismo tiempo empatizaba con el sentimiento de frustración y enojo por parte de las que se animaban a accionar el aerosol contra sus rostros.

Desde que inició la marcha comencé a hacer retratos de las mujeres que marchaban a lado de mí. Nos mirábamos en silencio directamente a los ojos como si supiéramos nuestros nombres. Algunas me sonreían, otras me miraban fijamente en silencio, algunas me decían sus nombres y otras más no querían ser fotografiadas, con cada una tuve una interacción libre y directa.

Sin embargo, cuando llegué a los cercos de mujeres policías e intentaba buscar sus miradas no sucedía. Nunca pudieron mirarme directamente a pesar de que yo intentaba hacerlo. Detrás de su indumentaria policíaca noté una barrera emocional abismal que transcurría en no más de 15 centímetros de distancia entre nosotras. Ellas al ser también mujeres qué pensamiento tendrían hacía la manifestación y el movimiento feminista. Me hubiera gustado preguntar.

En esta serie de retratos ¿es posible que las miradas estén conectadas entre una y otra imagen? ¿Cuál es esa conexión? ¿Qué nos dicen los rostros y sus rasgos acerca del México feminicida que habitamos?

A cada una de ellas las miré y así cada una de ellas me miró; aquellas que no lo hicieron quizá querían hacerlo pero por alguna razón fue imposible… me hubiera gustado que lo hicieran para reconocernos mutuamente.

En México, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI por sus siglas), para el año 2015 la diferencia cuantitativa entre el número de mujeres y de hombres escaló a 3.4 millones más de mujeres.

¿Qué pasaría si entre todas pudiéramos mirarnos y cuidarnos entre nosotras mismas?

¡Será LEY!


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